"La desesperanza"
Cuando la desesperación aparece… no lo hace de golpe. Se instala poco a poco. En los intentos que no salieron. En las promesas que no se cumplieron. En los silencios que dolieron más de lo que esperabas. Y sin darte cuenta… empieza a pesar. Pensar cuesta. Respirar cuesta. Creer que algo puede mejorar… cuesta aún más. La mente se llena de ruido. Dudas. Miedos. Recuerdos que no sueltan. El cuerpo se cansa antes de empezar. Y el corazón… pierde ganas. No porque seas débil. Porque te has desgastado. Porque has aguantado más de lo que parece. La desesperación no te define. Es un estado. No eres eso… estás pasando por eso. Y aunque ahora parezca que no hay salida… Sí la hay. Pero no es rápida. No es perfecta. Empieza por algo simple… y difícil a la vez: Aceptar. Aceptar que no estás bien. Que estás cansado. Que algo dentro de ti necesita tiempo. Aceptar no es rendirse. Es entender desde dónde partes… para poder moverte. Luego viene algo necesario: Sacudirse. No olvidar lo que pasó. P...