El camino en el que estás, también te puede cambiar
Piensa en una lavadora de carros. Entras con el carro sucio, lleno de polvo, barro y manchas. Después pasan el agua, el jabón, los cepillos y todo lo necesario para limpiarlo. Cuando sales, ya no estás igual que cuando entraste. Aunque no quieras, el proceso te cambió. Con la vida pasa algo parecido. Cuando elegimos un camino, también elegimos o, a veces no, a las personas, las experiencias y las circunstancias que vamos a encontrar en él. Y todo eso, poco a poco, nos cambia. Una persona buena puede volverse mala después de vivir demasiadas decepciones. Alguien que confiaba en todos puede terminar desconfiando de todo el mundo. Pero también puede suceder lo contrario. Una persona que tomó malas decisiones puede conocer a alguien que la ayude, vivir una experiencia que la haga pensar y decidir cambiar. Alguien que hizo daño puede aprender a no hacerlo. Alguien que estaba perdido puede encontrar un motivo para seguir adelante. Por eso, no solamente importa el lugar al que quieres l...