Lo que digas, se hace. Lo que crees, lo atraes. Esta afirmación puede sonar a cliché, repetida mil veces en libros, frases motivacionales o redes sociales. Sin embargo, aunque muchos la descarten por conocida, no deja de ser profundamente cierta. No porque el universo sea mágico o porque todo ocurra por arte de magia, sino porque nuestra mente influye más de lo que creemos en la realidad que vivimos . Pasamos gran parte del día pensando. Pensamos al despertar, mientras trabajamos, cuando caminamos, cuando descansamos. Y la mayoría de esos pensamientos no son neutros: están cargados de creencias, miedos, expectativas y suposiciones. Sin darnos cuenta, esas ideas constantes terminan moldeando nuestra actitud, nuestras decisiones y, con el tiempo, nuestras experiencias. Muchas veces manifestamos justo aquello que tememos. Pensamos tanto en algo negativo que comenzamos a vivir como si ya estuviera ocurriendo. Si creemos que una comida nos va a enfermar, nuestro cuerpo se tensa, s...
Comentarios