No se trata solo de abrirle las piernas, y ya. ¿Qué caso tiene hacer eso? ¿De qué sirve un encuentro vacío, rápido, mecánico, si al final no deja nada más que silencio? El deseo sin conexión se apaga tan rápido como empieza. El cuerpo puede estar presente, pero si la mente y el alma no lo están, todo se vuelve superficial. Tienes que hacerla sentir especial, hacer que piense en ti todo el día, que tenga fantasías sexuales contigo, que te desee tanto, que se moje tan solo pensarte. Pero eso no se logra con prisa. No se logra con técnicas aprendidas ni con movimientos automáticos. Se logra con presencia, con intención, con detalles que no se ven pero se sienten. No abras solo sus piernas, conócela primero. Descubre qué le gusta, qué la incomoda, qué la hace reír. Consiéntela, no solo con caricias, sino con atención. Escúchala cuando habla de su pasado, de sus sueños, de sus inseguridades. Hazla sentir especial no por lo que hace en la cama, sino por quién es cuando nadie la está mi...
Comentarios