“La princesa guerrera” (Relato)
Había una princesa guerrera que deambulaba sola por el bosque. Su cuerpo estaba marcado por muchas heridas y su mirada ya no encontraba rumbo. No le quedaban fuerzas para seguir avanzando.
Un día, en medio de ese silencio, se cruzó con un guerrero. Él también estaba herido, cargando cicatrices de batallas pasadas. Tampoco tenía dirección.
Eran dos extraños en medio del bosque. Pero al verse, ambos sintieron algo extraño: no estaban solos.
Con lo poco que le quedaba de fuerza, él la ayudó a levantarse y cuidó sus heridas. Ella hizo lo mismo con él. Sin promesas ni destino claro, comenzaron a avanzar juntos.
No sabían a dónde iban, pero ya no iban solos.
El camino seguía siendo incierto, lleno de sorpresas y desafíos, pero ahora compartían el peso de cada paso. Y eso cambiaba todo.
Finalmente, llegaron a un lugar tranquilo: un paraje hermoso, con un lago y flores que parecían haber estado esperando por ellos. Decidieron quedarse allí.
Vinieron tormentas, tensiones y días difíciles, pero también momentos de calma y felicidad. Y en cada uno de ellos, se sostuvieron.
Con el tiempo, comprendieron que no era el lugar lo que los había salvado, sino haberse encontrado en medio del bosque.
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