"Lo que digas, se hace. Si lo crees, lo atraerás"

 

Lo que digas, se hace.
Lo que crees, lo atraes.

Esta afirmación puede sonar a cliché, repetida mil veces en libros, frases motivacionales o redes sociales. Sin embargo, aunque muchos la descarten por conocida, no deja de ser profundamente cierta. No porque el universo sea mágico o porque todo ocurra por arte de magia, sino porque nuestra mente influye más de lo que creemos en la realidad que vivimos.

Pasamos gran parte del día pensando. Pensamos al despertar, mientras trabajamos, cuando caminamos, cuando descansamos. Y la mayoría de esos pensamientos no son neutros: están cargados de creencias, miedos, expectativas y suposiciones. Sin darnos cuenta, esas ideas constantes terminan moldeando nuestra actitud, nuestras decisiones y, con el tiempo, nuestras experiencias.

Muchas veces manifestamos justo aquello que tememos. Pensamos tanto en algo negativo que comenzamos a vivir como si ya estuviera ocurriendo. Si creemos que una comida nos va a enfermar, nuestro cuerpo se tensa, se predispone, y terminamos sintiéndonos mal. Si pensamos constantemente que nos van a robar, caminamos con miedo, desconfiamos de todo y, de alguna manera, nos colocamos en una postura vulnerable. No porque lo hayamos pedido, sino porque nuestra mente ya estaba preparada para ese resultado.

Lo mismo ocurre en sentido contrario. Cuando creemos que algo nos va a salir bien, actuamos con más seguridad, tomamos mejores decisiones y afrontamos los obstáculos con otra actitud. No significa que todo sea fácil, sino que la forma en la que enfrentamos la vida cambia por completo. Y ese cambio interno suele reflejarse afuera.

Creer no es fantasear. Creer es asumir internamente una idea como posible. Cuando creemos que somos capaces, nos damos permiso para intentarlo. Cuando creemos que merecemos algo bueno, dejamos de sabotearnos. Cuando creemos que podemos salir adelante, encontramos caminos donde antes solo veíamos muros.

Atraer cosas buenas no significa negar los problemas. La vida tiene golpes, pérdidas y momentos difíciles, eso es un hecho. Hay situaciones que no elegimos y que nos alcanzan sin avisar. Pero incluso en esos casos, nuestra creencia influye en cómo atravesamos la experiencia. No es lo mismo enfrentar un problema pensando “no puedo con esto” que hacerlo pensando “no sé cómo, pero voy a salir adelante”.

La mente no distingue entre lo real y lo intensamente imaginado. Por eso, cuando alimentamos pensamientos negativos una y otra vez, terminamos viviendo emocionalmente en ese escenario. Nos desgastamos antes de tiempo, sufrimos por adelantado y cargamos con miedos que quizá nunca se materialicen. En cambio, cuando entrenamos nuestra mente para enfocarse en lo posible, en lo positivo y en lo que sí depende de nosotros, la vida se vuelve un poco más ligera.

Atraer cosas buenas no es ignorar lo malo, sino, elegir dónde ponemos nuestra atención. No se trata de pensar todo el día en positivo, sino de no vivir anclados al miedo, la queja o la anticipación negativa. Pensar bien no garantiza que todo salga perfecto, pero pensar mal casi siempre garantiza que el camino sea más pesado.

Por eso, cuidemos lo que creemos. Cuidemos lo que repetimos en nuestra mente. Cuidemos las historias que nos contamos sobre nosotros mismos y sobre la vida. Porque, aunque no lo notemos de inmediato, esas creencias se van convirtiendo en acciones, hábitos y resultados.

Que nos pasen ciertas cosas es inevitable. Cómo las interpretamos, cómo las afrontamos y qué aprendemos de ellas, no lo es. Ahí es donde nuestras creencias tienen un peso enorme.

Así que, en la medida de lo posible, atraigamos cosas buenas a nuestra vida. No desde la negación, sino desde la confianza. No desde la ilusión vacía, sino desde la convicción interna. Porque al final, no siempre controlamos lo que ocurre, pero sí podemos influir en la forma en la que vivimos lo que ocurre.

Y eso ya cambia todo.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Aprende de los errores: cómo transformar los fracasos en crecimiento real

"Cuando ser fuerte ya no alcanza"

Cuando estás por el suelo: ¿Cómo levantarte cuando crees que ya no hay solución?

"Los Problemas"

Y si te dijeran que mañana es el fin del mundo… ¿qué harías? ¿estás preparado?

"Vivir la Vida"

Dicen que no valgo nada: Cómo superar los comentarios que nos hacen sentir mal y salir adelante?

La vida no recompensa deseos, recompensa acciones

Nadie vendrá a rescatarte: el día que entiendes esto, tu vida empieza a cambiar