Nadie nace dudando de sí mismo, te enseñan a hacerlo
Nadie llega a este mundo pensando que no es suficiente. Nadie nace creyendo que no puede, que no vale o que debe conformarse con menos. Al contrario, cuando eres niño, crees que puedes todo. No tienes miedo de intentar, de caer, de volver a levantarte. Simplemente avanzas.
Pero con el tiempo, algo cambia.
Empiezas a escuchar voces externas. Opiniones. Críticas. Límites que otros no pudieron superar y que ahora quieren imponerte. Te dicen que no se puede, que es difícil, que no es para ti. Y al principio no lo crees… pero lo escuchas tantas veces, que poco a poco empieza a instalarse dentro de ti.
Ahí es donde comienza la duda.
No porque hayas dejado de tener capacidad, sino porque empezaste a cuestionarla. Dejaste de confiar en ti. Dejaste de intentar con la misma fuerza. Y sin darte cuenta, comenzaste a vivir más desde el miedo que desde la posibilidad.
Pero aquí está la verdad que pocos te dicen:
Nunca dejaste de poder.
Lo único que pasó es que dejaste de creer.
Y eso cambia todo.
Porque si aprendiste a dudar, también puedes aprender a creer otra vez. No es algo con lo que naces o mueres. Es algo que se construye. Que se entrena. Que se recupera.
Volver a creer en ti no significa que no tendrás miedo. Significa que, a pesar de él, decides avanzar. Significa que dejas de darle tanto poder a lo que otros dijeron y empiezas a escuchar tu propia voz.
Esa voz que siempre estuvo ahí.
Tal vez apagada. Tal vez ignorada. Pero nunca desapareció.
Hoy puedes empezar de nuevo. No necesitas tener todo claro. No necesitas sentirte listo. Solo necesitas tomar una decisión: dejar de alimentar la duda y empezar a construir confianza.
Paso a paso.
Porque al final, no se trata de convertirte en alguien diferente… sino de volver a ser quien eras antes de que te enseñaran a dudar.
Si conectó contigo este artículo, también puedes ver:
"Lo que digas, se hace. Si lo crees, lo atraerás"

Comentarios
Publicar un comentario